Evaluación del pie y la marcha
Cuando un niño acude a consulta con dolor, evaluamos el pie y la marcha. La postura se revisa y, cuando corresponde, indicamos una plantilla y un calzado escolar adecuados.
Pero hay una pregunta que muchas veces queda para el final:
¿Qué calzado infantil está usando ese niño todos los días?
Una revisión sistemática publicada en octubre de 2026 en el Journal of the American Podiatric Medical Association, realizada por investigadores de las universidades de Sevilla y Málaga, analizó qué dice la evidencia científica sobre el efecto del calzado en el pie y la marcha de niños de 2 a 12 años.
🔬 ¿Qué se estudió?
Los autores revisaron más de 1.200 publicaciones aparecidas entre 2010 y 2025, de las cuales 25 cumplieron los criterios de inclusión.
Se analizaron niños en dos etapas clave:
- Preescolar (2 a 6 años): cuando se consolidan los patrones básicos de marcha.
- Escolar (6 a 12 años): cuando esos patrones se refinan y aumenta la actividad física.
La marcha descalza se utilizó como referencia fisiológica, es decir, como punto de comparación para entender cuánto modifica el calzado la función natural del pie.

👟 Primer hallazgo: el ajuste importa, y mucho
Uno de los datos más llamativos proviene de un estudio incluido en la revisión: el 98% del calzado infantil escolar evaluado era más angosto que el pie del niño que lo usaba.
Otro trabajo mostró que el calzado más chico que el pie limita su rango de movimiento y reduce el confort en dedos y talón.
Es decir, antes de discutir si un zapato es “minimalista”, “deportivo” o “ortopédico”, hay una condición básica:
El calzado tiene que calzar.
🦶 Segundo hallazgo: la flexibilidad parece favorecer la función
El calzado que permite un movimiento más natural del pie se asoció con mejores resultados funcionales que el calzado rígido convencional.
En un ensayo aleatorizado con niños de 9 a 12 años, el calzado minimalista moderado mejoró:
- El equilibrio.
- La fuerza de flexión de los dedos.
- La distancia de salto.
A su vez, el calzado deportivo con mucha amortiguación modificó el patrón de carrera más que el calzado minimalista.
🏃 Tercer hallazgo: las diferencias aparecen en movimiento
Las diferencias entre caminar descalzo y calzado se hicieron más evidentes en tareas dinámicas, como correr, saltar o mantener el equilibrio, que en la marcha simple a velocidad normal.
Esto podría explicar por qué algunos estudios no encuentran diferencias: muchas veces evalúan solo caminatas cortas en laboratorio.
Un dato adicional: en niños de 2 a 4 años, la dureza de la suela tuvo un impacto limitado sobre la marcha.
📐 ¿Qué características debería tener el calzado infantil?
Los autores proponen el concepto de calzado pediátrico biomecánicamente apropiado, que no es sinónimo de calzado minimalista. Sus características principales son:
- Talla y ancho adecuados al pie.
- Materiales flexibles y bien tolerados por la piel.
- Mínimo desnivel entre talón y antepié.
- Estabilidad torsional que permita el movimiento natural.
- Compatibilidad con plantillas, cuando están indicadas.
⚠️ ¿Hay que mandar a todos los chicos descalzos?
No. Los propios autores son claros en este punto: la marcha descalza es una referencia de comparación, no una recomendación clínica universal.
La evidencia todavía es heterogénea. Muchos estudios son transversales, con muestras pequeñas, definiciones distintas de cada tipo de calzado y casi sin seguimiento a largo plazo. Por eso, los resultados deben interpretarse con prudencia.
🎯 Nuestra reflexión profesional
Los profesionales de la ortesis y la rehabilitación dedicamos mucho tiempo a diseñar la plantilla adecuada para cada paciente.
Y eso es necesario.
Pero una plantilla bien diseñada, colocada dentro de un zapato angosto, rígido o de talla incorrecta, difícilmente pueda cumplir su objetivo.
El calzado infantil no es un accesorio del tratamiento: es parte del tratamiento.
Esta revisión nos invita a incorporar la evaluación del calzado como un paso más de la consulta pediátrica, y no como un comentario al pasar al final de la sesión.
📌 Una conclusión para la práctica profesional
Cuando evaluamos a un niño, además de preguntarnos:
¿Qué necesita este pie?
También deberíamos preguntarnos:
¿El calzado infantil que usa todos los días le permite desarrollarse con normalidad?
Medir el pie, revisar el ancho y la flexibilidad del calzado escolar y orientar a la familia en la elección. Estas intervenciones simples pueden tener un potencial impacto en el desarrollo del pie durante toda la infancia.
📚 Referencia
Requelo-Rodríguez I, Mahillo-Durán R, Gijon-Nogueron G, Gómez-Carrión Á, Dominguez-Maldonado G, Roldán-Fernández L, Castillo-López JM. The Importance of Biomechanically Appropriate Pediátrico Footwear in Children. Journal of the American Podiatric Medical Association. 2026;116:87. DOI: 10.3390/japma116050087. El artículo es de acceso abierto.
Artículo original:
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Prof. Lic. Favio Montané
info@ortesisyprotesis.com


