“Sin diferencias entre ambos pies” no es lo mismo que “simétricos”: la advertencia clave de un nuevo estudio de referencia en presión plantar dinámica

Cuando evaluamos la marcha de un paciente en la plataforma de presión plantar, es tentador asumir dos cosas: que existe un “pie normal” contra el cual comparar, y que si el izquierdo y el derecho no muestran diferencias estadísticas, entonces son simétricos. Un estudio recién publicado en Life (2026) pone a prueba ambos supuestos, y los resultados obligan a repensar cómo interpretamos estos datos en la práctica clínica diaria.

🦶 ¿Qué buscaron los investigadores?

Un equipo de la Universidad de Medicina y Farmacia de Craiova (Rumania) se propuso algo que suena básico pero que en realidad es una laguna importante en nuestra disciplina: establecer valores de referencia clínicos, específicos por sexo y por lado, para la presión plantar dinámica en adultos jóvenes sanos.

¿Por qué es relevante? Porque interpretar un pedobarograma sin un punto de comparación confiable es como leer una radiografía sin saber qué es “hueso normal”. Y los datos normativos disponibles hoy están dispersos, obtenidos con protocolos y plataformas distintas, lo que limita su aplicabilidad directa a lo que vemos en nuestro propio consultorio.

Sobre 90 adultos sanos (40 mujeres, 50 varones, de 18 a 40 años), evaluados descalzos con la plataforma RSscan bajo condiciones estandarizadas, se midieron tres parámetros clave en diez regiones anatómicas del pie: fuerza máxima, impulso y área de contacto.

📊 Los hallazgos principales

El patrón regional es consistente y previsible. En ambos sexos, la fuerza máxima y el impulso fueron mayores en el talón y en la región metatarsal central (M2–M4), mientras que el área de contacto fue mayor en el mediopié y el talón. Nada sorprendente para quien trabaja con marcha a diario, pero ahora contamos con cifras concretas para contrastar.

Hay diferencias entre varones y mujeres, pero con una advertencia importante. Los varones mostraron valores significativamente más altos de fuerza, impulso y, sobre todo, área de contacto en la mayoría de las regiones plantares. Sin embargo, los propios autores son enfáticos: estas comparaciones no fueron ajustadas por peso ni altura, y los varones del estudio eran, en promedio, más altos y pesados. Es decir, buena parte de lo que parece “efecto del sexo” podría ser, en realidad, efecto del tamaño corporal. Una distinción nada menor a la hora de fabricar u orientar el diseño de una ortesis plantar.

No todos los parámetros son igual de confiables. Al calcular el coeficiente de variación (CV) entre sujetos, el área de contacto resultó el parámetro más homogéneo (CV por debajo del 20% en todas las regiones), mientras que la fuerza máxima mostró una dispersión muy alta —superando el 60% en el antepié en algunas regiones—. Esto tiene una implicancia práctica directa: un valor aislado de fuerza máxima en el antepié debe interpretarse con cautela, mientras que el área de contacto es un parámetro más estable para el seguimiento clínico.

El hallazgo que más debería hacernos reflexionar: la simetría bilateral. Al comparar pie izquierdo y derecho, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en ningún parámetro (p > 0,05 en todos los casos). Hasta aquí, todo esperable. Pero los autores hacen una aclaración metodológica clave que muchos pasamos por alto: que no haya diferencia significativa en el promedio del grupo no equivale a que cada individuo tenga pies simétricos. Un test pareado evalúa si la diferencia direccional promedio se aleja de cero, pero puede ocultar perfectamente diferencias reales entre el pie izquierdo y el derecho de una misma persona, originadas en dominancia de miembro, estrategias de movimiento habituales o variación anatómica individual.

💡 Por qué esto importa en la práctica clínica

Para quienes trabajamos en ortesis, prótesis y rehabilitación, este estudio deja tres mensajes prácticos muy concretos:

  1. Un dato normativo es tan válido como el protocolo que lo generó. Los valores de este estudio son específicos de la plataforma RSscan y de su protocolo de adquisición; no deberían trasladarse sin más a mediciones hechas con otros sistemas (Pedar, Footscan, sensores in-shoe, etc.). Antes de comparar a un paciente con una “norma”, hay que preguntarse con qué equipo y protocolo fue generada esa norma.
  2. No asumamos simetría solo porque el grupo no la mostró. Si estamos evaluando una posible asimetría funcional en un paciente —por ejemplo, tras una lesión unilateral o para el diseño de una ortesis plantar personalizada—, la comparación debe hacerse a nivel individual, no apoyándose en la creencia de que “en gente sana, los dos pies son iguales”.
  3. Combinemos parámetros, no confiemos en uno solo. Dado que la fuerza máxima es altamente variable entre personas, apoyar la interpretación clínica en área de contacto e impulso —parámetros más estables— junto con la fuerza, ofrece una lectura más robusta que mirar un solo número aislado.

🔎 Limitaciones a tener en cuenta

Vale la pena leer este estudio con ojo crítico, como a cualquier otro: la muestra proviene de una única facultad de educación física (adultos jóvenes, físicamente activos, por conveniencia), la velocidad de marcha no fue medida directamente, y las diferencias por sexo no fueron ajustadas por antropometría. Los propios autores lo dejan explícito: estos valores son un punto de referencia descriptivo y específico de esta plataforma y población, no un umbral diagnóstico universal.

🎯 Mi reflexión profesional

Más allá de las cifras, lo que más valor tiene de este trabajo es el recordatorio metodológico: en presión plantar, “sin diferencia estadística” y “simétrico” no son sinónimos. Es un matiz que puede pasar inadvertido en la lectura rápida de un informe, pero que cambia por completo cómo debemos comunicarles a nuestros pacientes —y a nosotros mismos— lo que un estudio de marcha realmente puede y no puede decirnos sobre sus dos pies.


Referencia bibliográfica: Matei D, Avramescu ET, Bumbea AM, Pătru S, Caimac DV, Amzolini AM, Neagoe CD, Ionescu G, Tani K, Matei MA, Cazacu S, Clenciu D, Mitrea A, Cealîcu M, Trăistaru MR. Clinical Reference Values for Dynamic Plantar Pressure Assessment in Healthy Young Adults: Sex Differences and Bilateral Symmetry. Life. 2026; 16(9):1449. https://doi.org/10.3390/life16091449 (acceso abierto)

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